¿Qué es el presupuesto basado en la regla 50/30/20?

Llegar a fin de mes es una preocupación para la mayoría de hogares españoles. A un sueldo cada vez más bajo, se añaden gastos que cada vez pueden ser más altos. El precio del alquiler, el transporte, o servicios como la luz y el agua son losas para miles de familias españolas que ven cómo su salario se ve reducido a mínimos y apenas tienen capacidad de ahorro.

Ceñirse a un presupuesto en estos casos puede ayudar a mejorar nuestras finanzas. A continuación os proponemos un presupuesto, basado en la regla 50/30/20, que puede ser una gran ayuda para las personas que no tienen la paciencia de controlar sus gastos de forma detallada.

El presupuesto de la regla 50/30/20 es aquel que te pide tus gastos en tres categorías principales: gastos necesarios,  ahorros o deudas. Este tipo de presupuesto reduce la cantidad de tiempo que tendrás que pasar anotando tus cuentas y te permite enfocarte más en una visión general de tus gastos.

Para calcular el importe en euros de cada categoría, primero tendrás que calcular tus ingresos después de impuestos. Para ello, simplemente empieza con el sueldo que te llevas a casa y añade las deducciones que no sean impuestos. Estos elementos pueden incluir cosas como el seguridad social, IRPF…

Una vez hayas calculado todos tus ingresos netos, utilizarás el 50% de esa cifra para tus gastos de necesidades, el 30% para tus gastos de deseos y el 20% para gastos de deudas o ahorros.

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Cómo utilizar el presupuesto de la regla 50/30/20

Lo primero que debes hacer es calcular cuánto dinero puedes destinar a tus necesidades, deseos y ahorros o deudas. Digamos que has calculado tus ingresos después de impuestos en 1.500 euros al mes. Evidentemente, con un sueldo inferior, este tipo de presupuesto puede funcionar peor, pero puedes hacerte a la idea. En este caso, tendrías 500 euros para necesidades, 300 euros para deseos y 200 euros para ahorros y deudas.

Ahora que sabes cuánto puedes gastar en cada categoría usando el presupuesto de la regla 50/30/20, la pregunta es qué gastos van en cada categoría. Tendrás que usar un poco de discreción para determinar lo que cabe en cada categoría, pero aquí hay algunas pautas generales a seguir.

Las necesidades son gastos que deben mantenerse en el presupuesto sin importar qué. Estos incluyen cosas como la vivienda, los servicios públicos y el transporte, al menos los pagos mínimos de sus deudas, y el mínimo de ropa y suministros básicos para vivir.

Los deseos son gastos en los que eliges gastar tu dinero pero que no necesitas para vivir tu vida. Esta categoría incluye gastos como salir a cenar, alcohol, televisión por cable, internet, viajes de compras, vacaciones, suscripciones (Netflix, servicios en línea), regalos, entretenimiento y otros lujos.

Es fácil confundir muchos deseos con necesidades. Una forma sencilla de determinar si algo es una necesidad o un deseo es preguntarte si puedes vivir sin ello. Si pudieras vivir sin ello, es un deseo, no una necesidad.

Finalmente, la categoría de ahorros o deudas es el dinero que se reserva para imprevistos, pagos de deuda anticipados, etc. . Puedes utilizar este dinero para crear un fondo de emergencia, invertir para la jubilación o pagar la deuda de un préstamo o una tarjeta de crédito más rápido de lo requerido.

Si quieres ahorrar dinero más rápidamente, tendrás que reservar parte del dinero de la parte deseos para ahorros adicionales. Incluso podrías reunificar tus deudas con un crédito rápido.

¿Qué tipos de deuda deben considerarse en el 20% de los ahorros y la deuda?

Sólo los pagos de deuda por encima del pago mínimo requerido deben ser considerados en la categoría del 20%. Por ejemplo, adelantos de cuotas de tarjetas de crédito o hipoteca para pagarlas más rápido serían parte de la categoría del 20%. Pero la cantidad del pago mínimo contaría en cambio en la categoría de necesidades del 50%. El motivo para ello es   no hacer al menos los pagos mínimos de su deuda destruiría tu perfil crediticio, y para deudas como las tarjetas de crédito, te podría costar dinero en forma de intereses.

¿Se adecúa la regla 50/30/20 a tu perfil?

En general, la regla 50/30/20 puede ser un buen método de presupuesto para algunas personas. Pero si el sistema es bueno para tí depende de sus circunstancias específicas, sobre todo que los gastos en necesidades no alcancen más del 50% de tu sueldo.

El hecho de tener sólo tres categorías en ésta regla te ayudará a concentrarte en ajustar tus finanzas en lugar de empantanarse en el proceso de categorizar cada gasto individual. Para otras persona  s, la falta de estructura podría hacer más difícil encontrar maneras de mejorar sus hábitos de gasto. En última instancia, debe decidir si un sistema de presupuesto menos detallado o más detallado será mejor para usted.

Otro posible problema con el presupuesto de la regla 50/30/20 es el desglose del dinero asignado a las necesidades, deseos y ahorros o deudas. Dependiendo de tus ingresos y de dónde vivas, el 50% puede no ser un porcentaje lo suficientemente grande para cubrir tus necesidades.

De hecho la mayoría de las personas tienen que destinar una gran parte de sus ingresos a la vivienda, lo que hace casi imposible que mantengan sus necesidades por debajo del 50% del pago después de impuestos.

Por último, algunos críticos del plan dicen que el presupuesto de la regla 50/30/20 no funciona bien para las personas de ingresos más altos, porque implica gastar demasiado en deseos frente a necesidades o ahorros y deudas.

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En resumen…

Para la gente que no le gusta llevar un control estricto de sus gastos, la regla 50/30/20 es un enfoque simple para mantener tu economía bajo control. Con sólo tres categorías principales que controlar, no tienes que indagar en el meollo del asunto tanto como lo harías con un presupuesto normal.

Desafortunadamente, la regla 50/30/20 no funcionará para todo el mundo debido a circunstancias individuales, como un sueldo bajo, una hipoteca por encima del 35/40% de tu suedo, etc . Sin embargo, ten en cuenta que puedes ajustar la regla a tus necesidades particulares cambiando los porcentajes para que se ajusten a tu situación personal y a tus objetivos financieros.  

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